Las cámaras de vigilancia son de gran utilidad, éstas han grabado imágenes que resuelven casos criminales, y muchos sucesos que le han dado la vuelta al mundo. Como en todo, los objetos tienen un valor neutro, no son buenas o malas. Y cuando son usadas con toda intención voyerista la AEPD entra en acción. La video vigilancia y la LOPD está más conectadas de lo que puedas intuir.

Así ocurrió en el caso del Club Paradise, uno de los más grandes prostíbulos de Europa. La empresa a la que pertenece el Club, recibió una multa de 51 100 Euros por colocar cámaras en los vestidores sin haberlas registrado previamente en el Registro General de Datos.

En total se instalaron 15 cámaras, 2 en los vestuarios y 13 más en otras áreas del lugar. Las cámaras de los vestuarios eran usadas para observar a 15 empleadas mientras cambiaban su ropa de calle por su ropa de trabajo. Después de una inspección policiaca que se llevó a cabo en el 2012, se pudo constatar que las cámaras funcionaban y las imágenes eran transmitidas hacia monitores colocados en la oficina del director del Club.

Para la AEPD quedó claro que no había congruencia entre el concepto de “cámaras de vigilancia” con el uso que les estaban dando. Por lo cual ha quedado para la posteridad como otra intromisión hacia la intimidad y la imagen de las afectadas.

La AEPD dijo a la prensa: “Téngase en cuenta que, independientemente de que se trate de un establecimiento de pública concurrencia, se están captando imágenes de una serie de personas mientras realizan actividades de naturaleza privada e íntima, las cuales no sólo eran accesibles en tiempo real al director del Club a través del monitor situado en su despacho, sino que también eran grabadas manteniéndose almacenadas en un fichero por espacio de diez días. Estas circunstancias suponen un tratamiento automatizado de datos de carácter personal particularmente invasivo e intrusivo para la intimidad de las personas afectadas por el mismo y especialmente agresivo con su dignidad, por lo que se considera que no es un tratamiento adecuado y pertinente en relación con el ámbito y finalidad de seguridad y control de instalaciones y personas a las que responde la colocación del sistema de video-vigilancia”

Concretamente en este caso se violaron los artículos 4.1 y 26.1 de la Ley Orgánica de Protección de Datos.